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Capitulos
El mercado vivo de Chichicastenango los días jueves y sábado se considera el mercado al aire libre más colorido en todo Guatemala. Chichicastenango es un paseo de un día popular con los visitantes al Lago de Atitlán, y realmente vale la pena experimentarlo. Sin embargo, los turistas suelen no tomar en cuenta los demás mercados exitosos en la región: los mercados días domingo en Chupol, Nahualá, Panajachél, o Patzún; los días martes o viernes en Atitlán o Sololá; y los días martes o domingo en San Lucas Tolimán. Uno de los mejores de los mercados públicos se lleva a cabo los días lunes, miércoles y viernes en Godinez, una aldea de San Andrés Semetabaj ubicado donde se juntan los limites de los municipìos de Santa Catarina, San Antonio, y Patzún. Aunque es diminuto, Godinez es un encuentro de vital importancia. Cuenta con compradores y vendedores de muchos lados.
Godinez es un microcosmos de mis tres mercados locales favoritos. Los que separa el mercado de los viernes de Sololá y los dominicales de San Lucas y Panajachel de los demás en el área es su sabor urbano. El mercado de los viernes en Atitlán es igual de grande, pero allá todo el mundo viste el traje de Atitlán, y todas las compras se realizan en tzutujil mezclado con castellano. El mercado dominical de Nahualá es mucho más grande que cualquier otro a la orilla del lago, pero allá tanto los compradores como los vendedores hablan quiché y usan el traje de Nahualá. Dicha homogeneidad, la unión de un solo pueblo para declarar su unidad y carácter único, es algo hermoso, y hermoso para la vista también.
El mercado de Sololá, igual que el de la ciudad, también es casi homogéneo. En los días de plaza, la muchedumbre de ciudadanos llena el parque hermoso a la par del mercado para tomar un descanso de la locura del día. Lo que se ve más que nada es el rojo, el color principal del traje de Sololá tanto de hombre como de mujer. Como sede departamental, Sololá tiene asegurado que en cualquier día de plaza, alguien de todos los pueblos del departamento esté presente, igual que visitantes de todo el Altiplano. Por eso, Sololá tiene la síntesis y choque de color y cultura que tanto me llama la atención en los días de plaza.
Los pueblos cerca del Lago de Atitlán y las montañas del área frecuentemente evolucionaron relativamente asilados de sus vecinos, separados por montañas, cañones, y el lago. De muchas maneras, se hicieron pueblos distintos, con sus propios rasgos culturales, vestuario, y hasta idiomas. Los días de plaza en Sololá, San Lucas, o Panajachel son como una reunión de estos pueblos. Veo a gente que conozco de todos lados, vistiendo el traje de sus distintos pueblos. Me siento a la vez festejado y vapuleado por los colores, patrones florales y geométricos, y figuras de aves y animales, sin mencionar las hortalizas abundantes que se ofrecen a la venta. Veo a mujeres de porte noble balanceando en la cabeza manojos de verduras y flores de tallo largos amarrados en tzutes coloridos de Sololá, Panajachel, Santa Catarina, y Chichicastenango. Oigo los aplausos continuos de la chicas torteando. En el titubeo y la inundación de color e impresiones todo choca y al mismo tiempo combina perfectamente.